
La escucha le tiene envidia al oír
“El escuchar no oye, el oír es entender” si escuchar no es oír, acaso se podría decir metafóricamente que escuchar es como dormir sin descansar o quizá, vivir sin respirar, comer sin alimentarse?, o tal vez escuchar es una función auditiva cotidiana e involuntaria y nada más, escuchar es como cuando en clase el profesor habla y los alumnos se limitan a mirarlo, escucharlo pero no a oírlo. ¿cuál es el papel del oír? ¿Qué es oír verdaderamente? la escucha entonces resulta ser algo trivial, pero que a su vez en armonía con el oír da sentido a la interpretación que le damos a nuestra existencia; y como si fuera poco es en la escucha donde la palabra encuentra su razón de ser. En el proceso comunicativo como tal se pueden encontrar elementos verdaderamente valiosos, el problema es que mientras se habla con una persona que escucha, la atención es mínima y por eso lo que se obtiene de dicha conversación es poco, ya que la escucha necesita de la participación activa para su comprensión, pero si atendemos a la persona con oído agudizado y reflexionamos en todo lo que dice, cada palabra que nos entrega adquiere significativo valor, y la persona como tal también.
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